Llevaba casi tres años sin escribir en mi blog. Veo la última entrada y creo que la redacté desde Sofia (Bulgaria), aunque no estoy del todo segura si fue estando allí o una vez ya había vuelto.

Me está entrando vértigo.

Sería muy estúpido pensar que no han pasado cosas desde entonces y que todo sigue igual. Lo cierto es que han pasado demasiadas: he vivido en otra ciudad, he estudiado un Máster, he viajado, conocido a gente que ahora es importante para mí, he trabajado como asalariada, también en nuevos proyectos como autónoma, con unos me ha ido bien y me he divertido, con otros no he disfrutado tanto… pero lo que sí que puedo decir en este momento es que he aprendido.


EL POR QUÉ DE VOLVER

Tras una larga etapa de reflexión (durante y después de mi último contrato como asalariada), he decidido volver a trabajar para mi propio estudio: para mí.

De las pocas cosas que han salvado la última mitad del pasado 2017 a nivel laboral ha sido el poder cobrar un sueldo fijo (para algunos será bueno, para mí insuficiente) al término de cada mes. Por supuesto que ha habido otras cosas (más bien personas) buenas en este período; pero ese es otro tema que trataré de contaros en otra entrada, con más calma.

Tras mi “retiro espiritual” (o lo que aquello fuese) en el que traté de decidir qué hacer con mi futuro laboral, me contactaron varias empresas, hice entrevistas, estuve a punto de cambiar mi residencia a otro país, en concreto, a otro continente… pero por unas cosas u otras ninguno de esos proyectos han salido adelante. (¿Casualidad?)

Actualizando el Linkedin y revisando mi CV me di cuenta de que, queriendo o sin querer, llevo 10 años de experiencia como diseñadora, tengo formación y experiencia más que suficientes, he sacado proyectos adelante (muchos de ellos con cero recursos económicos) y algunos, tras varios años, siguen dando sus frutos. Ha llegado el momento, es hora de creer en una misma, de salir adelante, avanzar y crecer.

Por eso vuelvo (si es que alguna vez me fui del todo), para seguir trabajando y dando guerra desde mi viejo macbook (que ni siquiera es “pro”) del 2008, para seguir viendo nacer y sacar adelante proyectos (ajenos y propios) que me hagan feliz, espero que esta vez con más recursos.

2018, te tenía muchas ganas. Voy a por tí.

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